domingo, 4 de junio de 2017

Algún día en Marte


Todo comenzó una noche, en que la luna iluminaba como nunca el cielo estrellado de Marte. Julián Urbaniak, Vincent Bort y yo estábamos en la cima del <<Monte de los Deseos>>  en una localidad poco habitada del planeta rojo, observando una lluvia de meteoritos que iluminaba el valle. Y en ese instante alguien dijo:
-¿Interdimensional?
-¡Sí! Exactamente. Interdimensional, esa es la clave.
Al escuchar estas palabras emitidas por un marciano con características de topo velludo e intraterrestres me detuve a razonar; Julián Urbaniak fue el primero que rescató la palabra de aquel habitante típico, para introducir la conversación a un plano más científico, y por su puesto nadie en la tierra hubiera imaginado que tres astronautas de la <<Federación Terrícola>> estarían en marte hablando del tema, en el año 2150. Yo agregué que los científicos de los continentes terrestres se habían partido la cabeza en definiciones y conceptos de la interdimensión; que obviamente al principio nadie creía que nuestras naves voladoras podían viajar a través de ellas a otros universos paralelos, lo que después de un tiempo confirmaría la existencia del multiverso.
Vincent Bort contó que cuando los científicos y astrofísicos se dieron cuenta que los OVNIS, se trasladaban a través de estos portales, el Gobierno de los diferentes países y continentes de la tierra intentaron ocultarlo negando una verdad a los ojos de la humanidad que era evidente; hubieron asesinatos misteriosos y expedientes secretos que no fueron revelados en años, hasta que la <<Federación Terrícola>> desclasificó lo que era  innegable: La existencia de seres extraterrestre interdimensionales en la tierra…, y hasta los confines del universo y…Quién sabe más hasta donde.
Le pregunté a Vincent irónicamente que cómo sabía tantos datos del Gobierno y la Federación, si en realidad todo el planteamiento de la hipótesis Interdimensional vino directa y exclusivamente de los avances científicos de los terrícolas, y no de aquellos platillos voladores que en los años sesenta y setenta se hicieran tan famosos en las películas de ciencia ficción.
Y luego, después de aquello, evidentemente pasamos al análisis de las teorías de Einstein y Hopkins, en la velocidad de la luz y los viajes por el tiempo al  pasado, presente constante y  futuro cercano; en el cuestionamiento: de qué pasaría si el poder Interdimensional cayera en manos de un extraterrestre inmoral, y viaja al pasado o al futuro, tan solo para impedir la existencia humana, y así evitar que nuestra especie pueda trasladarse a otros planetas y dimensiones, tal cual lo hacemos ahora, o quizá se le ocurra a un terrícola estúpido utilizar ese poder.
Pero Julián pensaba otra cosa:
-El problema real de la interdimensión es la multitud de universos paralelos en la existencia tangible, puesto que si a algún ser extraterrestre o bien a un terrícola estúpido se le ocurriera tal infame hazaña, solo lograra sacar al planeta tierra, o más bien dicho, solo a los humanos de la existencia de la historia del sistema solar, pero no al resto de los terrícolas que se han multiplicado en espacio y tiempo, de las millares de mundos paralelos ya creados. Puesto  que bastó el simple descubrimiento de la interdimensionalidad, ya sea de los científicos terrícolas o aportados por nuestros amigos extraterrestres, para que la expansión del conocimiento se haya manifestado en el multiverso. Y así sucesivamente, por la eternidad…la moneda está en el aire mis queridos colegas. 
-En fin, es una problemática aun no resuelta –agregué –, pero no debemos olvidar mis queridísimos colegas que aquí en Marte, hemos llegado por este fenomenal sistema, si no fuera por el viaje Interdimensional, yo estaría en el estudio de la botánica o cualquier otra  ciencia, y hubiere tardado millones de años en que un descendiente de mi clan familiar esté en este monte, junto a ustedes y los Marcianos observando el firmamento.
Una lluvia estelar de aerolitos calló cuando terminé esa oración.
-¿Por qué mejor no averiguamos que dicen aquellos Marcianos? –Sentenció Vincent –, solo hemos hablado del punto de vista terrícola, pero… ¿qué tal si ellos saben algo que nosotros ignoramos? ¿Por qué hablamos de la hipótesis Interdimensional con tanta naturalidad, como si fuéramos los únicos que experimentan estos viajes o acaso el Marciano velludo y con cara de topo no es dignos de nuestra ciencia?
-¡Así es! –Agregó Julián –, la Federación Terrícola ha declarado tajantemente que la raza intraterrestre del planeta Marte es inferior a la nuestra.
-Y… ¿por qué deben haber superiores? Me pregunto yo, o acaso, la jerarquía de rangos tiene que ver con estos seres, y los múltiples seres de los otros universos. Esto es cuestión de nosotros. Los humanos siempre nos hemos sentido inferiores por eso inventamos la jerarquía galáctica. Lo bueno es que aún no ha llegado nadie a arrebatárnosla, aunque eso puede  pasar en cualquier momento…, aquí mismo, en Marte un día quizás estos seres se revelen y no quieran que ocupemos su planeta para más experimentos.  Algún día en Marte, nos echaran a patadas –agregué.
-Entonces cuando llegue aquel día, viajaremos a otra dimensión –contestó un poco confundido Vincent –, si algo hemos aprendido de la tierra, es que toda especie ante la dominación termina revelándose o exterminando a su enemigo.
-¡Las cosas no pueden estar más claras! –masculló Julián –, si de verdad esta raza Marciana sabe algo, la Federación ya habría nombrado a un investigador en Marte, y ya habrían entrevistados a varios “Cara de Topos” para indagar sobre las consecuencias del viaje Interdimensional…, no es algo que supongamos nosotros, es algo que según mi percepción ya está pensado por otros terrícolas; los mismos que nos enviaron aquí.
-¡Puede ser! –repliqué, y acaricie mi barba tirante –, pero creo que la duda es muy grande, no sé cómo puedan reaccionar los “Cara de Topos”, se ven todos muy amistosos, en su clan, con sus familias en este monte observando el universo, no me imagino que tengan hostilidad en su mente…, aunque con los intraterrestres nada se sabe. Además, no sabemos si hablan español, o alguna lengua intergaláctica reconocida por la Federación.
-Oh, bueno, qué más da. Estamos aquí en Marte, es una oportunidad única, no sabemos cuándo volveremos e ignoramos si la Federación querrá que investiguemos sobre la interdimensión lejos de la tierra –dijo Vincent, mientras el haz de luz de un aerolito iluminó sus ojos –, debemos averiguarlo, además uno de ellos mencionó la palabra Interdimensional, ósea, saben de lo que estamos hablando ¿no crees…?
Nos acercamos en paso preciso y controlado a un tumulto de Marcianos, en la parte inferior del valle, había centenares de ellos que se trasladaban en naves con forma de dado, a unas cuevas rojizas del porte de un edificio de cuatro pisos, nos miraban con familiaridad, casi como si fuéramos de la misma especie.
Julián se puso los dedos en la boca y chifló, tal como si pidiera un taxi en la tierra.
Un “Cara de Topo” descendió de la nave-dado, llevaba un traje azul, con un cuello y botas negras, y en el centro del pecho, levemente inclinado hacia la izquierda, tenía un símbolo en forma de H, su cabeza era peluda, por todas partes y apenas se veían sus ojos amarillos, una especie de Chewbacca de Star Wars, pero con el hocico más alargado y puntiagudo, por un momento me recordó a los osos hormigueros, pero sin la trompa tan larga. Se bajó de un brinco de la nave y nos esperó hasta acercarnos.
-¡Hola mi amigo! –Dijo Julián –, somos terrícolas de la Federación.
El Marciano meneo la cabeza hacia un lado, como estudiando la complexión de mi colega, y emitió un sonido ronroneante, como si fuera un gato. Nos quedamos parados como tontos, observando al Marciano.
-¡Grrr! ¡Grrr! ¡Grrr! Y luego gruñó un bostezo.
Sacó un aparato de su cinturón, y lo puso en su boca.
-¡Perdonen mis modales! –Dijo el Marciano –, soy Yalde, he sabido que así se saluda en la tierra.
Yalde estiró su peluda mano dando un apretón a Julián.
-Veo que usas un traductor galáctico –le dije –. Pensé que la Federación los había prohibido en Marte, para no afectar la cultura Marciana.
Yalde sonrió.
-¡Desde luego! Pero veo que no están enterados…, no es la primera vez que nos visitan terrícolas acá. –agregó Yalde.                     
-La verdad es que… –insistí sin bacilar –, es que mis colegas y yo, estamos un poco intrigados. Hemos estado en el<< Monte de los Deseos>>, junto a decenas de Marcianos Topos –Yalde me observó con cara de: “¡Y este terrícola porque cuernos nos llama Topos!”. Obviamente estaba nervioso y no sabía cómo referirme amistosamente a ellos –, y en ese instante hemos escuchado la palabra “Interdimensional”, lo que nos ha llevado a una interesante discusión sobre la naturaleza de este fenómeno, desde el tiempo que hemos practicado estos viajes, y nos preguntábamos si usted tendría más información que nos pudiera aportar sobre el tema.
Yalde dijo:
-He visto que los terrícolas hacen este gesto cuando meditan o piensan –se agarró el mentón –. Pues…, no veo otra forma de explicarles nuestra teoría sino con pruebas empíricas. Precisamente nos dirigimos en nuestras naves hacia el interior de Marte, os invito cordialmente a subir; donde vamos hay más terrícolas como ustedes.
-¡Terrícolas! Dices. –susurró Vincent.
-¿A dónde vamos precisamente? –pregunté
-¡A la Multiversidad!
¡¿Multiversidad?! Fue lo último que dijimos en esa conversación y nos subimos a la nave-dado con más dudas que certezas. El marciano nos trató con amabilidad desde el comienzo, y me atrevería a decir que hasta con cierto grado de solemnidad, de esas aquellas que solo los científicos dedicados suelen entregar.
La Nave-dado se deslizaba entre los túneles rojos y violáceos como si rodara en una mesa de póker. Nos invitaron cordialmente a ver por el visor, el deslizamiento de la nave hacia las profundidades de Marte.
-Si hablamos de interdimensiones –calculó Vincent –, un terrícola promedio podría decir, que se trate de un viaje hacia el exterior del universo, pero jamás se me pasó por la cabeza que en Marte se dé el sentido contrario.
-Es por la <<Nanovisión>> –dijo Yalde, y quedamos estupefactos –, los terrícolas están acostumbrados a buscar el universo en el exterior, en su afán de expansión. Lo que no saben, es que el universo esta en todos lados, en una pequeña célula, en un átomo, en el quarks, en cualquier elemento que se pueda descomponer en pequeñas unidades.
-¡Por los anillos de Saturno! ¡Es posible algo así! –exclamó Vincent temeroso.
-¡No lo puedo creer! –agregó Julián y apretó sus mejillas.
Un holograma visual se esparció por la Dado-nave mostrando pequeñas partículas subatómicas que se iban minimizando hasta el infinito.
-Y en este sentido –continuó Yalde, mientras se rascaba su cara peluda –, la interdimensionalidad muestra que la Nanovisión no es más que la contracara del multiverso, y que a su vez es la misma parte, tal como si doblaran un papel terrestre para juntar un mismo punto equidistante. A esa complejidad de mundos de Macro y Micro, Reverso y Anverso, nosotros le llamamos “La Multiversidad”, y es la que nos permite viajar no solo a otras dimensiones, sino a otros elementos aun no descubiertos del espacio-tiempo.
Nos quedamos boquiabiertos, mientras el holograma avanzaba a mil por horas.
-Y yo que pensé que eran inferiores –dijo Julián en voz baja.
-En algunas cosas sí –replico el Marciano y miró de soslayo a Julián –, somos desarrollados solo en el área de la interdimensión, pero no comprendemos cosas que resultan básicas para ustedes, no entendemos el sentido del “Amor” o de las “Emociones” porque nuestra raza se basa en viajar a través de la Nanovisión, y nunca estamos cansados, nos alimentamos de la energía que se genera en el deslizamiento y solo nos movemos a la superficie de Marte por la mera diversión de mirar el firmamento. Pero el tiempo es efímero, para ustedes,  vernos en el “Monte de los Deseos” día a día, noche tras noche puede ser cotidiano, y una vez en la Nave-dado, yendo al centro del planeta en viaje en Nanovision puede ser 30 años terrícolas, dado a esta consecuencia nuestra raza es  velluda, los viajes por la Multiversidad no nos permite asearnos de vez en cuando…, pues no hay tiempo que perder, son muchos los universos por recorrer.
El marciano se rascó la barriga.
-Pero, si su raza ha seguido esta dinámica por mileños ¿Cuándo piensan detenerse, o es que…quizá existe la remota posibilidad de que haya un fin? –pregunté
-¿Un fin? Si el  universo tiene  su origen en una gran explosión… ¿Por qué no puede haber un final en la cadena del multiverso en una implosión por ejemplo? –Agregó Vincent –, todo tiene un origen y final, ¿o es muy humana esta convicción?
-Todo esto es Meta-humano para mí –comentó Julián y se comió las uñas de sus dedos.
Un silencio incomodo nació entre los “Cara de Topos”, luego Yalde dijo:
-Hubo una vez un Marciano que quiso responder esa pregunta…, fue el primero, el que descubrió la Nanovisión en la Multiversidad, se obsesionó con encontrar un final, y  realizó  un viaje Interdimensional sin precedente alguno…, fuera de toda lógica Marciana, o como la conocemos nosotros; creó una nave única en su tipo y concordante con la energía de la Multiversidad, que ninguno de nosotros ha podido elaborar jamás, perfeccionó las ecuaciones hasta llegar a un ideal inigualable, y se las llevó a la dimensión  para nunca jamás volver, a él le dimos un nombre: “El kril” es algo parecido a una divinidad Marciana, como ustedes los terrícolas suelen llamar a los Dioses.
Los “Cara de Topos” se inclinaron y tararearon: “Kril, Kril, Kril, Kril”  como una invocación de tribus en una ceremonia de sacrificio.
-Y esperamos que alguna vez vuelva del infinito y nos conteste esta última pregunta: ¿Cuál es el fin del tiempo? –pronunció Yalde con su dedo peludo erguido.
-La última pregunta, de los últimos confines del tiempo ¿Quién lo iba imaginar? Y proviene de nuestros vecinos en Marte. A veces sales a buscar lo imposible, siendo que las respuestas están en casa –comenté pensativo, y me visualicé como “El Kril” Sentado en la última esfera del tiempo, pensando en la vendita ignorancia que todos tenemos aquí.
-¿Cuánto falta? –Preguntó Julián –, deseo, con todas las ansias del mundo ver la Multiversidad, ya no puedo más… ¡Jesús!
-Oh, Yo igual, esto es como un sueño…, un sueño profundo –agregó Vincent.
Y la verdad es que yo me fundí en la ansiedad al igual que mis colegas, en ese sentimiento tan humana que no podía negar en mi ser;  tal como un niño a punto de abrir un regalo, o un adolescente a milímetros de dar su primer beso…, “Esa cosa” –pensé –. ¡Sí! esa misma sensación en el vientre, esa que nos hace recordar que a pesar de nuestros descubrimientos y expansiones seguimos siendo humanos, la primera intuición animalesca no se borra tan simple con los adelantos de la ciencia.
-Nos queda muy poco –dijo Yalde –, y su voz se me hizo muy familiar, pero no podía recordar nada… ¿De dónde venía? ¿En qué lugar de la tierra escuché antes esa voz? Miré a mis colegas para preguntarles con gestos, pero ellos no respondieron…, no me dijeron nada…, desde ese momento Julián Urbaniak y Vincent Bort parecían estatuas difuminadas en el tiempo, y los “Cara de Topo” se desintegraron elásticamente como si se los chupara un hoyo negro dentro de la Nave-dado, y por el visor en frente estaba el núcleo luminoso de Marte, su luz encandiló mis ojos en instantes, pensé para mis adentros –al fin he llegado a la Multiversidad –, pero algo paso…, la luminosidad se opacó y la nave se detuvo,  no podía explicar ni entender la causalidad de los sucesos que en segundos viví, mi mente se quedó en blanco y no pude fluir en pensamientos racionales para resolver lo que sucedía;  mis colegas no despertaron jamás…, y algo en mi interior me llevo a pensar que nunca existieron; cuando logré bajarme de la Nave-dado un poco aturdido, vi una habitación oscura, y en el fondo, había un corredor que daba hacia una placa de vidrio transparente , tras de ella unos tipos de terno y corbata y traje militar me saludaron con gestos de felicidad, y en un costado había una puerta metálica con un logo que decía: “Sala de ensayos, FEDERECION TERRÍCOLA año 2017”
Un tipo con bata blanca y lentes quebradizos  se me acercó y me dijo:
-Felicidades Don Kril Kreyser, es usted el primer ser humano en un viaje Interdimensional. Acompáñeme a la sala de conferencias.
Cuando entre al salón había ciento de cámaras de televisión y micrófonos por todos lados, el flash y las luces me encandilaban más que la misma Multiversidad de Marte y la multitud no paraba de ovacionarme: “Kril, Kril, Kril, Kril”  gritaban, como unos estúpidos dementes, los odie con toda mi alma…, para mí, ese gesto era una solemnidad que solo los Marcianos son dignos de dar.  A regañadientes me dispuse a dar las gracias a la Federación por la oportunidad de participar en el experimento y después un auto me llevo a casa,  pero de los “Cara de Topos” no hable nunca más.  

GTF.
  

     

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