Todo
comenzó una noche, en que la luna iluminaba como nunca el cielo estrellado de
Marte. Julián Urbaniak, Vincent Bort y yo estábamos en la cima del <<Monte
de los Deseos>>
en una localidad poco habitada del planeta rojo, observando una lluvia
de meteoritos que iluminaba el valle. Y en ese instante alguien dijo:
-¿Interdimensional?
-¡Sí! Exactamente.
Interdimensional, esa es la clave.
Al
escuchar estas palabras emitidas por un marciano con características de topo
velludo e intraterrestres me detuve a razonar; Julián Urbaniak fue el primero
que rescató la palabra de aquel habitante típico, para introducir la
conversación a un plano más científico, y por su puesto nadie en la tierra
hubiera imaginado que tres astronautas de la <<Federación
Terrícola>> estarían en marte hablando del tema, en
el año 2150. Yo agregué que los científicos de los continentes terrestres se
habían partido la cabeza en definiciones y conceptos de la interdimensión; que
obviamente al principio nadie creía que nuestras naves voladoras podían viajar
a través de ellas a otros universos paralelos, lo que después de un tiempo
confirmaría la existencia del multiverso.
Vincent
Bort contó que cuando los científicos y astrofísicos se dieron cuenta que los
OVNIS, se trasladaban a través de estos portales, el Gobierno de los diferentes
países y continentes de la tierra intentaron ocultarlo negando una verdad a los
ojos de la humanidad que era evidente; hubieron asesinatos misteriosos y
expedientes secretos que no fueron revelados en años, hasta que la <<Federación Terrícola>> desclasificó
lo que era innegable: La existencia de
seres extraterrestre interdimensionales en la tierra…, y hasta los confines del
universo y…Quién sabe más hasta donde.
Le
pregunté a Vincent irónicamente que cómo sabía tantos datos del Gobierno y la
Federación, si en realidad todo el planteamiento de la hipótesis
Interdimensional vino directa y exclusivamente de los avances científicos de
los terrícolas, y no de aquellos platillos voladores que en los años sesenta y
setenta se hicieran tan famosos en las películas de ciencia ficción.
Y luego,
después de aquello, evidentemente pasamos al análisis de las teorías de
Einstein y Hopkins, en la velocidad de la luz y los viajes por el tiempo
al pasado, presente constante y futuro cercano; en el cuestionamiento: de qué
pasaría si el poder Interdimensional cayera en manos de un extraterrestre
inmoral, y viaja al pasado o al futuro, tan solo para impedir la existencia
humana, y así evitar que nuestra especie pueda trasladarse a otros planetas y
dimensiones, tal cual lo hacemos ahora, o quizá se le ocurra a un terrícola
estúpido utilizar ese poder.
Pero
Julián pensaba otra cosa:
-El
problema real de la interdimensión es la multitud de universos paralelos en la
existencia tangible, puesto que si a algún ser extraterrestre o bien a un
terrícola estúpido se le ocurriera tal infame hazaña, solo lograra sacar al
planeta tierra, o más bien dicho, solo a los humanos de la existencia de la
historia del sistema solar, pero no al resto de los terrícolas que se han
multiplicado en espacio y tiempo, de las millares de mundos paralelos ya
creados. Puesto que bastó el simple
descubrimiento de la interdimensionalidad, ya sea de los científicos terrícolas
o aportados por nuestros amigos extraterrestres, para que la expansión del
conocimiento se haya manifestado en el multiverso. Y así sucesivamente, por la
eternidad…la moneda está en el aire mis queridos colegas.
-En
fin, es una problemática aun no resuelta –agregué –, pero no debemos olvidar
mis queridísimos colegas que aquí en Marte, hemos llegado por este fenomenal
sistema, si no fuera por el viaje Interdimensional, yo estaría en el estudio de
la botánica o cualquier otra ciencia, y
hubiere tardado millones de años en que un descendiente de mi clan familiar
esté en este monte, junto a ustedes y los Marcianos observando el firmamento.
Una
lluvia estelar de aerolitos calló cuando terminé esa oración.
-¿Por
qué mejor no averiguamos que dicen aquellos Marcianos? –Sentenció Vincent –,
solo hemos hablado del punto de vista terrícola, pero… ¿qué tal si ellos saben
algo que nosotros ignoramos? ¿Por qué hablamos de la hipótesis Interdimensional
con tanta naturalidad, como si fuéramos los únicos que experimentan estos
viajes o acaso el Marciano velludo y con cara de topo no es dignos de nuestra
ciencia?
-¡Así
es! –Agregó Julián –, la Federación Terrícola ha declarado tajantemente que la
raza intraterrestre del planeta Marte es inferior a la nuestra.
-Y…
¿por qué deben haber superiores? Me pregunto yo, o acaso, la jerarquía de
rangos tiene que ver con estos seres, y los múltiples seres de los otros
universos. Esto es cuestión de nosotros. Los humanos siempre nos hemos sentido
inferiores por eso inventamos la jerarquía galáctica. Lo bueno es que aún no ha
llegado nadie a arrebatárnosla, aunque eso puede pasar en cualquier momento…, aquí mismo, en
Marte un día quizás estos seres se revelen y no quieran que ocupemos su planeta
para más experimentos. Algún día en
Marte, nos echaran a patadas –agregué.
-Entonces
cuando llegue aquel día, viajaremos a otra dimensión –contestó un poco
confundido Vincent –, si algo hemos aprendido de la tierra, es que toda especie
ante la dominación termina revelándose o exterminando a su enemigo.
-¡Las
cosas no pueden estar más claras! –masculló Julián –, si de verdad esta raza
Marciana sabe algo, la Federación ya habría nombrado a un investigador en
Marte, y ya habrían entrevistados a varios “Cara de Topos” para indagar sobre
las consecuencias del viaje Interdimensional…, no es algo que supongamos
nosotros, es algo que según mi percepción ya está pensado por otros terrícolas;
los mismos que nos enviaron aquí.
-¡Puede
ser! –repliqué, y acaricie mi barba tirante –, pero creo que la duda es muy
grande, no sé cómo puedan reaccionar los “Cara de Topos”, se ven todos muy
amistosos, en su clan, con sus familias en este monte observando el universo,
no me imagino que tengan hostilidad en su mente…, aunque con los
intraterrestres nada se sabe. Además, no sabemos si hablan español, o alguna
lengua intergaláctica reconocida por la Federación.
-Oh,
bueno, qué más da. Estamos aquí en Marte, es una oportunidad única, no sabemos
cuándo volveremos e ignoramos si la Federación querrá que investiguemos sobre
la interdimensión lejos de la tierra –dijo Vincent, mientras el haz de luz de
un aerolito iluminó sus ojos –, debemos averiguarlo, además uno de ellos
mencionó la palabra Interdimensional, ósea, saben de lo que estamos hablando
¿no crees…?
Nos acercamos
en paso preciso y controlado a un tumulto de Marcianos, en la parte inferior
del valle, había centenares de ellos que se trasladaban en naves con forma de
dado, a unas cuevas rojizas del porte de un edificio de cuatro pisos, nos
miraban con familiaridad, casi como si fuéramos de la misma especie.
Julián
se puso los dedos en la boca y chifló, tal como si pidiera un taxi en la
tierra.
Un
“Cara de Topo” descendió de la nave-dado, llevaba un traje azul, con un cuello
y botas negras, y en el centro del pecho, levemente inclinado hacia la
izquierda, tenía un símbolo en forma de H, su cabeza era peluda, por todas
partes y apenas se veían sus ojos amarillos, una especie de Chewbacca de Star Wars,
pero con el hocico más alargado y puntiagudo, por un momento me recordó a los
osos hormigueros, pero sin la trompa tan larga. Se bajó de un brinco de la nave
y nos esperó hasta acercarnos.
-¡Hola
mi amigo! –Dijo Julián –, somos terrícolas de la Federación.
El
Marciano meneo la cabeza hacia un lado, como estudiando la complexión de mi
colega, y emitió un sonido ronroneante, como si fuera un gato. Nos quedamos
parados como tontos, observando al Marciano.
-¡Grrr!
¡Grrr! ¡Grrr! Y luego gruñó un bostezo.
Sacó un
aparato de su cinturón, y lo puso en su boca.
-¡Perdonen
mis modales! –Dijo el Marciano –, soy Yalde, he sabido que así se saluda en la
tierra.
Yalde
estiró su peluda mano dando un apretón a Julián.
-Veo
que usas un traductor galáctico –le dije –. Pensé que la Federación los había
prohibido en Marte, para no afectar la cultura Marciana.
Yalde
sonrió.
-¡Desde
luego! Pero veo que no están enterados…, no es la primera vez que nos visitan
terrícolas acá. –agregó Yalde.
-La
verdad es que… –insistí sin bacilar –, es que mis colegas y yo, estamos un poco
intrigados. Hemos estado en el<< Monte
de los Deseos>>, junto a decenas de Marcianos Topos
–Yalde me observó con cara de: “¡Y este
terrícola porque cuernos nos llama Topos!”. Obviamente estaba nervioso y no
sabía cómo referirme amistosamente a ellos –, y en ese instante hemos escuchado
la palabra “Interdimensional”, lo que
nos ha llevado a una interesante discusión sobre la naturaleza de este fenómeno,
desde el tiempo que hemos practicado estos viajes, y nos preguntábamos si usted
tendría más información que nos pudiera aportar sobre el tema.
Yalde
dijo:
-He
visto que los terrícolas hacen este gesto cuando meditan o piensan –se agarró
el mentón –. Pues…, no veo otra forma de explicarles nuestra teoría sino con
pruebas empíricas. Precisamente nos dirigimos en nuestras naves hacia el
interior de Marte, os invito cordialmente a subir; donde vamos hay más
terrícolas como ustedes.
-¡Terrícolas!
Dices. –susurró Vincent.
-¿A
dónde vamos precisamente? –pregunté
-¡A la
Multiversidad!
¡¿Multiversidad?!
Fue lo último que dijimos en esa conversación y nos subimos a la nave-dado con
más dudas que certezas. El marciano nos trató con amabilidad desde el comienzo,
y me atrevería a decir que hasta con cierto grado de solemnidad, de esas
aquellas que solo los científicos dedicados suelen entregar.
La Nave-dado
se deslizaba entre los túneles rojos y violáceos como si rodara en una mesa de
póker. Nos invitaron cordialmente a ver por el visor, el deslizamiento de la
nave hacia las profundidades de Marte.
-Si
hablamos de interdimensiones –calculó Vincent –, un terrícola promedio podría
decir, que se trate de un viaje hacia el exterior del universo, pero jamás se
me pasó por la cabeza que en Marte se dé el sentido contrario.
-Es por
la <<Nanovisión>>
–dijo Yalde, y quedamos estupefactos –, los terrícolas están acostumbrados a
buscar el universo en el exterior, en su afán de expansión. Lo que no saben, es
que el universo esta en todos lados, en una pequeña célula, en un átomo, en el
quarks, en cualquier elemento que se pueda descomponer en pequeñas unidades.
-¡Por
los anillos de Saturno! ¡Es posible algo así! –exclamó Vincent temeroso.
-¡No lo
puedo creer! –agregó Julián y apretó sus mejillas.
Un
holograma visual se esparció por la Dado-nave mostrando pequeñas partículas
subatómicas que se iban minimizando hasta el infinito.
-Y en
este sentido –continuó Yalde, mientras se rascaba su cara peluda –, la
interdimensionalidad muestra que la Nanovisión no es más que la contracara del
multiverso, y que a su vez es la misma parte, tal como si doblaran un papel
terrestre para juntar un mismo punto equidistante. A esa complejidad de mundos
de Macro y Micro, Reverso y Anverso, nosotros le llamamos “La Multiversidad”, y
es la que nos permite viajar no solo a otras dimensiones, sino a otros
elementos aun no descubiertos del espacio-tiempo.
Nos
quedamos boquiabiertos, mientras el holograma avanzaba a mil por horas.
-Y yo
que pensé que eran inferiores –dijo Julián en voz baja.
-En
algunas cosas sí –replico el Marciano y miró de soslayo a Julián –, somos
desarrollados solo en el área de la interdimensión, pero no comprendemos cosas
que resultan básicas para ustedes, no entendemos el sentido del “Amor” o de las
“Emociones” porque nuestra raza se basa en viajar a través de la Nanovisión, y
nunca estamos cansados, nos alimentamos de la energía que se genera en el
deslizamiento y solo nos movemos a la superficie de Marte por la mera diversión
de mirar el firmamento. Pero el tiempo es efímero, para ustedes, vernos en el “Monte de los Deseos” día a día,
noche tras noche puede ser cotidiano, y una vez en la Nave-dado, yendo al
centro del planeta en viaje en Nanovision puede ser 30 años terrícolas, dado a
esta consecuencia nuestra raza es
velluda, los viajes por la Multiversidad no nos permite asearnos de vez
en cuando…, pues no hay tiempo que perder, son muchos los universos por
recorrer.
El
marciano se rascó la barriga.
-Pero,
si su raza ha seguido esta dinámica por mileños ¿Cuándo piensan detenerse, o es
que…quizá existe la remota posibilidad de que haya un fin? –pregunté
-¿Un
fin? Si el universo tiene su origen en una gran explosión… ¿Por qué no
puede haber un final en la cadena del multiverso en una implosión por ejemplo?
–Agregó Vincent –, todo tiene un origen y final, ¿o es muy humana esta
convicción?
-Todo
esto es Meta-humano para mí –comentó Julián y se comió las uñas de sus dedos.
Un
silencio incomodo nació entre los “Cara de Topos”, luego Yalde dijo:
-Hubo
una vez un Marciano que quiso responder esa pregunta…, fue el primero, el que
descubrió la Nanovisión en la Multiversidad, se obsesionó con encontrar un
final, y realizó un viaje Interdimensional sin precedente
alguno…, fuera de toda lógica Marciana, o como la conocemos nosotros; creó una
nave única en su tipo y concordante con la energía de la Multiversidad, que
ninguno de nosotros ha podido elaborar jamás, perfeccionó las ecuaciones hasta
llegar a un ideal inigualable, y se las llevó a la dimensión para nunca jamás volver, a él le dimos un
nombre: “El kril” es algo parecido a
una divinidad Marciana, como ustedes los terrícolas suelen llamar a los Dioses.
Los
“Cara de Topos” se inclinaron y tararearon: “Kril, Kril, Kril, Kril” como
una invocación de tribus en una ceremonia de sacrificio.
-Y
esperamos que alguna vez vuelva del infinito y nos conteste esta última
pregunta: ¿Cuál es el fin del tiempo? –pronunció Yalde con su dedo peludo
erguido.
-La
última pregunta, de los últimos confines del tiempo ¿Quién lo iba imaginar? Y
proviene de nuestros vecinos en Marte. A veces sales a buscar lo imposible,
siendo que las respuestas están en casa –comenté pensativo, y me visualicé como
“El Kril” Sentado en la última esfera
del tiempo, pensando en la vendita ignorancia que todos tenemos aquí.
-¿Cuánto
falta? –Preguntó Julián –, deseo, con todas las ansias del mundo ver la
Multiversidad, ya no puedo más… ¡Jesús!
-Oh, Yo
igual, esto es como un sueño…, un sueño profundo –agregó Vincent.
Y la
verdad es que yo me fundí en la ansiedad al igual que mis colegas, en ese
sentimiento tan humana que no podía negar en mi ser; tal como un niño a punto de abrir un regalo, o
un adolescente a milímetros de dar su primer beso…, “Esa cosa” –pensé –. ¡Sí!
esa misma sensación en el vientre, esa que nos hace recordar que a pesar de
nuestros descubrimientos y expansiones seguimos siendo humanos, la primera
intuición animalesca no se borra tan simple con los adelantos de la ciencia.
-Nos
queda muy poco –dijo Yalde –, y su voz se me hizo muy familiar, pero no podía
recordar nada… ¿De dónde venía? ¿En qué lugar de la tierra escuché antes esa
voz? Miré a mis colegas para preguntarles con gestos, pero ellos no
respondieron…, no me dijeron nada…, desde ese momento Julián Urbaniak y Vincent
Bort parecían estatuas difuminadas en el tiempo, y los “Cara de Topo” se
desintegraron elásticamente como si se los chupara un hoyo negro dentro de la
Nave-dado, y por el visor en frente estaba el núcleo luminoso de Marte, su luz
encandiló mis ojos en instantes, pensé para mis adentros –al fin he llegado a
la Multiversidad –, pero algo paso…, la luminosidad se opacó y la nave se
detuvo, no podía explicar ni entender la
causalidad de los sucesos que en segundos viví, mi mente se quedó en blanco y
no pude fluir en pensamientos racionales para resolver lo que sucedía; mis colegas no despertaron jamás…, y algo en
mi interior me llevo a pensar que nunca existieron; cuando logré bajarme de la
Nave-dado un poco aturdido, vi una habitación oscura, y en el fondo, había un
corredor que daba hacia una placa de vidrio transparente , tras de ella unos
tipos de terno y corbata y traje militar me saludaron con gestos de felicidad,
y en un costado había una puerta metálica con un logo que decía: “Sala de ensayos, FEDERECION TERRÍCOLA año
2017”
Un tipo
con bata blanca y lentes quebradizos se
me acercó y me dijo:
-Felicidades
Don Kril Kreyser, es usted el primer ser humano en un viaje Interdimensional.
Acompáñeme a la sala de conferencias.
Cuando
entre al salón había ciento de cámaras de televisión y micrófonos por todos
lados, el flash y las luces me encandilaban más que la misma Multiversidad de
Marte y la multitud no paraba de ovacionarme: “Kril, Kril, Kril, Kril”
gritaban, como unos estúpidos dementes, los odie con toda mi alma…, para
mí, ese gesto era una solemnidad que solo los Marcianos son dignos de dar. A regañadientes me dispuse a dar las gracias
a la Federación por la oportunidad de participar en el experimento y después un
auto me llevo a casa, pero de los “Cara
de Topos” no hable nunca más.
GTF.

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