domingo, 21 de enero de 2018

EL ORIGEN


-En un comienzo todo era evidente, la creación se habría curso en la estela, como en cualquier universo, como en cualquier galaxia –Dijo Log Stile–, pero nadie sabía la real locura del poder universal. Sobre una masa de gases y polvo estelar, reinaba una deidad que los <<Etéreos>> llamaban <<Kla>>, pero su apariencia no podía ser descrita por que la luz cósmica no se posaba en su espíritu.
-¿Habían espíritus en esta ciudad? –preguntó Grol Temp telepáticamente a su hermano
-Sí, pero en el agujero de los tiempos se entrelazó toda materialidad y nos quedamos con este planeta.
-Es perfecto.
-Sí, Lo es
-Y… ¿Qué paso después? –insistió Grol Temp.
-Los espíritus se marcharon –dijo Log–, venían de una raza extraña. Una que muere después de cumplir un tiempo de vida; los etéreos los llamaban <<Humanos>>
- ¿Humanos? ¡Qué nombre más extraño! ¿Y que le paso a su espíritu?
-Se desperdigó en el infinito, cumplieron su ciclo, para luego volver al origen.  Luego pasaron millones de años, y llegó la estrella de Kla, y nacieron nuevos tiempos y ciudades…, Kla encontró la luz y nos creó… intentó hacernos semejantes a ellos, pero algo salió mal…
-Entonces somos parte de ese espíritu Humano, cuéntame más ¿por qué cumplieron su ciclo?
-Porque Kla los obligo a volver hacia el origen… a empezar de nuevo; a pesar de que eran solo espiritualidad, jamás comprendieron el poder universal, ese que nos hace único en este planeta y en todas las galaxias, siempre quisieron volver a la materialidad, pues desarrollaron una profunda conexión que llamaron << Amor>>   y ello los ligaba a su raza estelar, desconectándolos del poder universal.
-¡Rayos! Nunca había escuchado una cosa como esa, debe ser un poder muy fuerte como para no querer dejarlo, aun después de la materialidad –dijo Grol Temp desde la plataforma giratoria.
El platillo se deslizó y rosó las aguas del planeta. Verdes musgos se alzaban florecientes como rosas fosforescentes del prado. Unos delfines dorados se cruzaron en el arcoíris planetario y un águila marina alzó su trompa en la superficie…, silbó un cantico de aves que sonaba majestuoso, entre ruinas y monumentos de civilizaciones perdidas; hasta aguzar el oído de Grol Temp.
- Fueron vencidos –dijo Log, y su rostro gris parecía dibujar un rostro en pena –, una cosa los llevo a la otra, del miedo a la frustración…, y luego del odio a la ira, y así hasta su destrucción, el << Amor>>   no era suficiente para alimentar al planeta.
-¿Al planeta…? –insistió telepáticamente Grol Temp desde su platillo giratorio.
-Sí, al planeta Tierra. Los etéreos trajeron a los humanos para que habitarán este lugar, debía ser igual a la Tierra, pero…algo salió mal… –exclamó Log Stile, y su semblante parecía esculpir un rostro agónico.
- ¡Oh por Kla! ¿Qué salió mal esta vez? –baladró el extraterrestre, y su platillo giratorio cambio de colores rojo a violeta en forma alternada.
Una alondra cruzó delante de sus ojos. El bípedo tenia cuatro alas doradas y una patas lánguidas y platinoides. Chilló mientras se zambullía en el lago, los delfines de oro saltaban sobre las alas del ave, y flameaban torpemente por las aguas de cristal.
-Primero, fue algo llamado << Odio>> los humanos dejaron de sentir amor y se dejaron llevar por este elemento que se tradujo en crueles guerras que los devastó. Después de las guerras llegó el <<Egoísmo>> que impidió que se ayudaran entre ellos; aun no logro entender estos elementos…, pero sé que su autodestrucción fue por causa de aquellos. El último humano vivió en esta ciudad y me contó de la antigua Tierra y estos fenómenos inmateriales que les carcomió el corazón –dijo Log Stile, y la conexión de sus pies al platillo giratorio se tornó en colores opacos, al igual que su rostro holográfico.
- ¿Qué es lo que pasa hermano? –insistió Grol Temp, la mirada de Log se enfocó en unos caballitos submarinos que galopaban en las aguas de cristal.
-Es que para entonces…, en aquella antigua Tierra, los humanos extinguieron su civilización por aquellas palabras y el amor no bastó… y desde tiempos inmemoriales hemos intentado encontrar la fórmula. Aquí, en esta ciudad. –Dijo Log, enarcó las cejas rutilantes y calló una lágrima magnética que se evaporó con la luz solar.
-Pero somos hermanos ¿no? –insistió Grol–, algo de ese amor debe quedar en nosotros, sé que ya no será como en antigua Tierra. Pero estamos acá, en este planeta, en esta galaxia con el espíritu de Kla…, eso debe bastar. Tenemos estos animales, este lago, ellos si nos necesitan.
- ¡Tienes razón Grol! Tenemos este bello planeta y nos tenemos a los dos, pero jamás…, nunca, tendremos el amor de los humanos. Quizá el espíritu de Kla se apiade de nosotros un día. Y tendremos lo que fue el amor de la antigua Tierra.
- ¡Tal vez!
-Sí. Tal vez…
Los platillos giraron velozmente y los cuerpos de los extraterrestres se fusionaron con los contornos espaciales de la nave, que se transformó en un festival de luces del holograma. Los delfines de oro danzaron en el lago, la alondra flameó como el resucitar del fénix…, y los platillos formaron un as luminiscente que se perdió en el universo en una velocidad supersónica, hasta desaparecer en la luz del sol.

GTF.



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