-En un
comienzo todo era evidente, la creación se habría curso en la estela, como en
cualquier universo, como en cualquier galaxia –Dijo Log Stile–, pero nadie
sabía la real locura del poder universal. Sobre una masa de gases y polvo
estelar, reinaba una deidad que los <<Etéreos>> llamaban <<Kla>>, pero su apariencia no podía ser descrita
por que la luz cósmica no se posaba en su espíritu.
-¿Habían
espíritus en esta ciudad? –preguntó Grol Temp telepáticamente a su hermano
-Sí, pero
en el agujero de los tiempos se entrelazó toda materialidad y nos quedamos con
este planeta.
-Es
perfecto.
-Sí, Lo
es
-Y… ¿Qué
paso después? –insistió Grol Temp.
-Los
espíritus se marcharon –dijo Log–, venían de una raza extraña. Una que muere
después de cumplir un tiempo de vida; los etéreos los llamaban <<Humanos>>
- ¿Humanos?
¡Qué nombre más extraño! ¿Y que le paso a su espíritu?
-Se
desperdigó en el infinito, cumplieron su ciclo, para luego volver al origen. Luego pasaron millones de años, y llegó la
estrella de Kla, y nacieron nuevos
tiempos y ciudades…, Kla encontró la luz y nos creó… intentó hacernos
semejantes a ellos, pero algo salió mal…
-Entonces
somos parte de ese espíritu Humano, cuéntame más ¿por qué cumplieron su ciclo?
-Porque Kla los obligo a volver hacia el origen…
a empezar de nuevo; a pesar de que eran solo espiritualidad, jamás
comprendieron el poder universal, ese que nos hace único en este planeta y en
todas las galaxias, siempre quisieron volver a la materialidad, pues
desarrollaron una profunda conexión que llamaron << Amor>> y
ello los ligaba a su raza estelar, desconectándolos del poder universal.
-¡Rayos!
Nunca había escuchado una cosa como esa, debe ser un poder muy fuerte como para
no querer dejarlo, aun después de la materialidad –dijo Grol Temp desde la
plataforma giratoria.
El
platillo se deslizó y rosó las aguas del planeta. Verdes musgos se alzaban
florecientes como rosas fosforescentes del prado. Unos delfines dorados se
cruzaron en el arcoíris planetario y un águila marina alzó su trompa en la superficie…,
silbó un cantico de aves que sonaba majestuoso, entre ruinas y monumentos de
civilizaciones perdidas; hasta aguzar el oído de Grol Temp.
- Fueron
vencidos –dijo Log, y su rostro gris parecía dibujar un rostro en pena –, una
cosa los llevo a la otra, del miedo a la frustración…, y luego del odio a la
ira, y así hasta su destrucción, el << Amor>> no
era suficiente para alimentar al planeta.
-¿Al
planeta…? –insistió telepáticamente Grol Temp desde su platillo giratorio.
-Sí, al
planeta Tierra. Los etéreos trajeron a los humanos para que habitarán este
lugar, debía ser igual a la Tierra, pero…algo salió mal… –exclamó Log Stile, y
su semblante parecía esculpir un rostro agónico.
- ¡Oh por
Kla! ¿Qué salió mal esta vez? –baladró el extraterrestre, y su platillo
giratorio cambio de colores rojo a violeta en forma alternada.
Una
alondra cruzó delante de sus ojos. El bípedo tenia cuatro alas doradas y una
patas lánguidas y platinoides. Chilló mientras se zambullía en el lago, los
delfines de oro saltaban sobre las alas del ave, y flameaban torpemente por las
aguas de cristal.
-Primero,
fue algo llamado << Odio>> los humanos dejaron de sentir amor y se
dejaron llevar por este elemento que se tradujo en crueles guerras que los
devastó. Después de las guerras llegó el <<Egoísmo>> que impidió que se ayudaran entre ellos;
aun no logro entender estos elementos…, pero sé que su autodestrucción fue por causa
de aquellos. El último humano vivió en esta ciudad y me contó de la antigua
Tierra y estos fenómenos inmateriales que les carcomió el corazón –dijo Log
Stile, y la conexión de sus pies al platillo giratorio se tornó en colores
opacos, al igual que su rostro holográfico.
- ¿Qué es
lo que pasa hermano? –insistió Grol Temp, la mirada de Log se enfocó en unos
caballitos submarinos que galopaban en las aguas de cristal.
-Es que
para entonces…, en aquella antigua Tierra, los humanos extinguieron su
civilización por aquellas palabras y el amor no bastó… y desde tiempos
inmemoriales hemos intentado encontrar la fórmula. Aquí, en esta ciudad. –Dijo
Log, enarcó las cejas rutilantes y calló una lágrima magnética que se evaporó
con la luz solar.
-Pero
somos hermanos ¿no? –insistió Grol–, algo de ese amor debe quedar en nosotros,
sé que ya no será como en antigua Tierra. Pero estamos acá, en este planeta, en
esta galaxia con el espíritu de Kla…, eso debe bastar. Tenemos estos animales,
este lago, ellos si nos necesitan.
- ¡Tienes
razón Grol! Tenemos este bello planeta y nos tenemos a los dos, pero jamás…,
nunca, tendremos el amor de los humanos. Quizá el espíritu de Kla se apiade de
nosotros un día. Y tendremos lo que fue el amor de la antigua Tierra.
- ¡Tal
vez!
-Sí. Tal
vez…
Los
platillos giraron velozmente y los cuerpos de los extraterrestres se fusionaron
con los contornos espaciales de la nave, que se transformó en un festival de
luces del holograma. Los delfines de oro danzaron en el lago, la alondra flameó
como el resucitar del fénix…, y los platillos formaron un as luminiscente que
se perdió en el universo en una velocidad supersónica, hasta desaparecer en la
luz del sol.
GTF.

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